Daileyra Dácil

 

 

Siempre he sabido que soy especial, diferente... misteriosa.

Hay algo en mí que hipnotiza a todo aquel que me mira. No sé si será el singular brillo de mi mirada o la dulzura que desprende mi presencia.

Todos me conocen desde el día de mi nacimiento, mi madre dice que las mismas estrellas cedieron su luz a mi alma.

Sería maravilloso si mi extraordinaria apariencia no despertara peligros.

Pero a muchos les atraen los tesoros inigualables, y no se conforman con solo contemplarlos.
 

Siempre he sido alagada; cuando crecí, deseada; y ahora, perseguida.

 

Siempre he pensado que tengo un cometido, no conozco a nadie similar a mí, ni siquiera mis progenitores o hermanos. Una vez conocí a dos hermanas, de la Tribu de los Varelos, sus melenas parecían puro fuego, el carmín caía por sus espaldas. Sin embargo seguían siendo muy parecidas al resto de los seres que viven en la Galaxia, no menos bellas, pero no existía ningún misterio en sus miradas.

 

Hace tiempo que huí de mi hogar, o más bien del lugar en el que me han obligado a estar durante estos dos últimos años. Casada a la fuerza con un despreciable hombre. Lo odio con todas mis fuerzas. Ansío la llegada de alguien que descuartice cada uno de sus miembros y los haga arder con las llamas Brisnalies, un fuego que se cree extinto, aunque yo no lo creo así.

 

 

 

Dije basta. Sustituí las lágrimas por mentiras. La tristeza por la sensualidad. El miedo por los mordiscos cargados de deseo. El propio odio por pasión.

Le hice creer que le amaba, que no volvería a escapar, que era suya.

Y cuándo lo conseguí, huí. Ésta vez para siempre, o al menos mientras él siga con vida.

 

Sé que me están buscando, todos sus espías, y además, se que los que me quieren de verdad, mi familia, también lo hacen. Me rompe el corazón no volver con ellos, pero allí me encontrarían.

Y no puedo volver junto a ese malnacido, no puedo seguir fingiendo que le amo, ni seguir sufriendo ese martirio.

 

Además, parece que algo ha revolucionado el Imperio, hay demasiado movimiento inusual, incluso, violento.

Quizás mi destino pronto me será revelado.

 

Daileyra Dácil