Javerus Javier

 

 

 

Estoy viviendo una pesadilla, una tormentosa pesadilla, o, al menos, eso fue lo que viví hasta que apareció esta hermosa bestia de escamas azuladas que parece servirme ciegamente.
 

Vivía en un castillo, no por ser un príncipe, pues no lo soy, sino por ser el hijo pequeño de uno de los Señores del planeta Jerh.

Era feliz, realmente era muy feliz, y no por los bienes y riquezas de las que podía gozar.

 

No, yo prefería pasear entre los árboles que nunca florecen de los alrededores del lago Ereth, y leer o meditar sobre la existencia y los problemas de aquellos con los que conviví.

Me encanta escuchar entre el susurro del silencio la verdad oculta en la naturaleza, la misma que conozco a la perfección desde hace quince años.

 

 

 

Sin embargo, ahora, mi lugar de regocijo ha sido invadido por bárbaros y piratas. Mi amada familia ha caído a golpe de espada y solo mi hermano está a salvo, escondido en las montañas junto a los súbditos de mi padre.

 

Porque a mi me creían muerto. Eso sentí. Los bárbaros me dieron caza y me enterraron en la nieve.

Y aquí, en las Tierras frías del Norte, la nieve puede llegar a ser tan letal como las garras de los lobos gigantes o los Mathers.

Y entonces él me salvó, este inmenso Dragón que parece que me conoce. No llego a comprender este vínculo que nos une. Es algo… inexplicable.
Pero sé que, junto a esta criatura mítica que de alguna forma me estima, podré encontrar a mi hermano, alentar a los fieles súbditos de mi padre y recuperar nuestro hogar.


Javerus Javier