Mahamerys Mary

 
 
¿Por qué mi reina me aparta de su lado? ¿Por qué mi rey me ha ordenado acompañar a ese muchacho?
No quiero acatar dicha orden. No quiero abandonar a las princesas. No quiero abandonar el reino.
 
Estoy aquí, en este navío a punto de zarpar.
No entiendo qué envuelve a ese joven ni a su tripulación.
No veo en su rostro la importancia que debe tener para mis reyes.
No es más que un mocoso, no creo que se dé cuenta de la extrema situación de las pequeñas princesas.
Ellas me necesitan.
Nadie las protegerá como yo.
 
 
 
 
Al menos este crío sabe blandir una espada. Espero que nos sirva. Parece que tiene enemigos. Y no son de los débiles. No sé que habrá hecho, pero alguien poderoso le busca.
 
La noche se abre paso en el horizonte. Me siento sobre la toldilla de madera y tomo mi arco de guerrera.
Eso es lo que soy y lo que seré siempre. Y ahora debo encargarme de que ese chico no sufra daños.
Sigo preguntándome por qué mientras compruebo la cuerda de mi arma. Ésta es de fibra vegetal, en concreto, de cáñamo.
 
Miro hacia atrás y veo el lugar donde nací, me crié y me formé como guerrera, alejarse a medida que las olas balancean nuestro navío.
Juro que volveré, tras cumplir esta misión volveré con los míos. Junto a mis reyes. Junto a las princesas.
 
Elevo mi mirada al cielo nocturno. Las estrellas comienzan a despertar. Mis ojos siguen la trayectoria de una cadena de esas preciosas luces hasta que se fusionan con el océano.
Frunzo el ceño. Veo algo que irrumpe en la noche.
Son velas. Son buques.
Y su bandera solo trae consigo la guerra.
 
Mahamerys Mary